
El reciente cambio de Zeballos en el partido contra Racing Club y la repercusión que generó —sobre todo por un video que contradice los argumentos del cuerpo técnico— dejan en evidencia que la continuidad de Úbeda no es sólo una cuestión de resultados, sino también de credibilidad, clima interno y expectativas sociales.
🔎 Qué pasó y por qué duele
- Zeballos salía como la figura de Boca en ese momento del partido: desequilibrante, encarador, con velocidad. El cambio, decidido por Úbeda, generó inmediato malestar en la cancha, entre los hinchas e incluso entre sus propios compañeros.
- En los minutos siguientes al cambio, Racing se puso en ventaja y terminó ganando, lo que selló la eliminación de Boca del torneo. El paralelismo entre el cambio polémico y el desenlace futbolístico se volvió inevitable.
- Según difundieron medios y allegados, el entorno de Zeballos desmintió que el jugador estuviera «cansado», desacreditando la principal explicación de Úbeda para el cambio. Fue calificado como un “tocuén”.
El resultado: un combo de bronca popular, cuestionamientos tácticos e internas divididas que pone al DT en un lugar incómodo. Si la reciente eliminación ya revistía dudas sobre su continuidad, este episodio las amplifica —y mucho.
⚠️ Qué se juega Úbeda: no sólo resultados, sino autoridad y confianza
La continuidad de un técnico no depende únicamente del marcador final, sino de la capacidad de tomar decisiones inteligentes, consensuadas, con respaldo del plantel, y de mantener la confianza de hinchas y dirigentes. En ese sentido:
- Al dudarse su decisión táctico-personal, se pone en entredicho su autoridad al mando.
- Si hasta parte del cuerpo técnico y jugadores no comparten la lectura del partido, se debilita la cohesión interna.
- Para un club grande como Boca, el más mínimo error en partidos clave —con eliminación o derrota— se paga caro.
En ese contexto, la polémica del cambio a Zeballos puede ser más que una anécdota: podría convertirse en un antecedente concreto en la evaluación de su ciclo.